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Costa Rica Smart City - CRDigital

26 marzo, 20190

¿Sería posible contar con una ciudad sostenible?

Vivimos en un tiempo de cambios vertiginosos, que están impactando a los gobiernos y a las organizaciones de todos los tamaños y todos los sectores.El mundo también está cambiando en otros aspectos fundamentales. Es cada vez más pequeño, integrado e inteligente.

Hoy en día se genera información a un ritmo nunca antes pensado y en casi todos los ámbitos, desde los grandes patrones sistémicos de mercados globales, flujos de trabajo, infraestructuras nacionales, sistemas naturales, ubicación y localización, temperatura, seguridad y condiciones de cada elemento de una cadena de suministro global.

De igual forma los gobiernos y las instituciones han  cambiado su forma de pensar y de ver las cosas, hoy día es una sociedad más responsable, más consciente de el impacto que genera y por ende se preocupa más por el medio ambiente, el reciclaje, el manejo de los desechos y la emisión de los gases y Costa Rica no esta lejos de esta realidad.

La sociedad se ha vuelto más integrada y tolerante, siendo un deber de los gobiernos y las instituciones la planificación urbanística y la accesibilidad en ciudades cada día mas pobladas.

Los líderes políticos no son los únicos a los que se ha conferido un mandato para el cambio. Los líderes de empresas e instituciones de todo el mundo se enfrentan a una oportunidad única para transformar la manera en la que funciona el planeta.

Los sistemas inteligentes están transformando la forma en que los gobiernos se comunican con sus ciudadanos, los sistemas de seguridad ciudadana, las comunicaciones, redes energéticas, servicios de agua y los transportes públicos.

Hoy en día ya no es necesario movilizarse para realizar trámites judiciales, tributarios o de seguridad social.

El término Smart City hace más de veinte años que se utiliza, y se refiere a un concepto de ciudad sostenible, esta tiene una serie de servicios que elevan la calidad de vida de sus ciudadanos y permite a la ciudad aumentar la competitividad y su capacidad para tener un mejor crecimiento económico.

Como se ha visto la concentración de la población en Costa Rica  en estos últimos años es en el Gran Área Metropolitana (GAM), a esto hay que sumarle el consumo de electricidad, las emisiones contaminantes, la actividad general y comercial , en un área de 2044 km2 (poco más del 4% del área total de Costa Rica), ofrece una serie de ventajas y oportunidades, pero también genera problemas de muy variada índole. Por ello el modelo de Smart City puede darle potencialidad a esta zona.

Este fenómeno ofrece una oportunidad para la transformación de las ciudades en Smart Cities y supone un mejoramiento en la calidad de vida de los ciudadanos, lo cual se traduce en una mejora del acceso de los servicios y el acceso del conocimiento. Para ello es vital establecer una serie de métricas que evalúen el impacto de este modelo nuevo de ciudad y miden el progreso y la prosperidad, entre estos:



Progreso y Prosperidad 
Índice de Desarrollo Humano (IDH)

Programa de Naciones Unidas

Incluye indicadores de esperanza de vida, educación e ingresos
Índice de Progreso Real o Índice de

Progreso de Progreso Genuino (GPI)

Este se utiliza como un método alterno de medición del PIB. Ya que incluye el costo económico real, tomando en consideración el aumento de bienes y la expansión de servicios, dando así una mejora en el bienestar y calidad de los ciudadanos
Desarrollo Sostenible

UNECE y OECD

Este se realiza tomando en cuenta dimensiones como económico, natural, humano y social y que hacen referencia a la sostenibilidad
Índice de ProsperidadMide la prosperidad económica regional, evalúa la competitividad e identifica oportunidades para el mejoramiento empresarial. Incluye tres ejes: empresas, gente y lugar
Índice Global de Ciudades (GCI)Mide la posición de las ciudades en cinco dimensiones: actividad empresarial, capital humano, intercambio de información, experiencias culturales y compromiso político
City Prosperity Index

Naciones Unidas

Orientado específicamente al entorno urbano. Se basa en la medición de cinco temas: productividad, infraestructura, calidad de vida, igualdad y sostenibilidad ambiental

 

Costa Rica debe enfocarse y darle cabida al concepto de Smart City en la formulación de las políticas publicas y esto debe dar cabida a acciones concretas como lo son:

  • Empleo de energías renovables en la ciudad
  • Sistemas inteligentes y eficientes de alumbrado
  • Diseño energéticamente eficiente de edificios
  • Empleo de materiales de construcción energéticamente eficientes
  • Aplicación de contadores inteligentes (smart meters) al suministro de energía y de agua
  • Gestión en tiempo real del suministro de energía
  • Sistemas de almacenamiento de energía
  • Aplicación de sistemas de información al suministro energético para facilitar la gestión de la demanda
  • Transporte público basado en energías alternativas
  • Gestión del transporte basada en TIC, para reducir el consumo y la emisión de gases de efecto invernadero
  • Uso del vehículo eléctrico e integración de éste en la Smart Grid
  • Reducción de la huella de carbono de centros de proceso de datos y equipamiento de telecomunicación

Si Costa Rica logra desarrollar una Smart City, esta  debe incluir los siguientes servicios:

  • Movilidad urbana
  • Eficiencia energética y gestión medioambiental
  • Gestión inteligente de la infraestructura y de los servicios públicos
  • Gobierno y ciudadanía
  • Seguridad
  • Salud
  • Educación, capital humano y cultura
  • Comercio electrónico

Para ello en Costa Rica, la Smart City puede ofrecer un amplio abanico de servicios a sus ciudadanos y empresas. Todos estos servicios se apoyan en un empleo intensivo de la tecnología. Hay que aprovechar ese nicho y lograr posicionar al país en ese nicho.

Entre las innovaciones que puede Costa Rica implementar hacia el modelo de Smart City es el uso de sensores, estos pueden utilizarse para medir consumos o flujos de agua y energía; pueden medir magnitudes asociadas a niveles de seguridad; pueden registrar temperatura, humedad, velocidad y dirección del viento o presión atmosférica; pueden medir velocidades o intensidades de tráfico, o niveles de ocupación de vías públicas o de medios de transporte; pueden medir posiciones o movimientos.

Todos estos sensores pueden ubicarse en la infraestructura de la ciudad, en medios públicos de transporte, en vehículos o sistemas privados, o en los teléfonos móviles y smartphones que portan la mayoría de los habitantes de la ciudad. Aprovechando el crecimiento que tuvo el país gracias a la apertura de las telefonía móvil y según datos del Viceministerio de Telecomunicaciones indican que el porcentaje de líneas de telefonía móvil pasó de un 33.3% a un 103.2%, es decir en Costa Rica hay más líneas telefónicas que personas.

Se puede reducir la intensidad de alumbrado público en determinadas áreas y aumentarla en otras, en función de la distribución de la población en cada momento; se puede alterar la programación de los sistemas de gestión del tráfico de vehículos y de los semáforos para que la densidad de tráfico se reduzca en una zona de congestión; se puede modificar la climatización de edificios públicos en función de su ocupación y de la distribución de las personas en su interior; se puede guiar a personas con discapacidad para que en su desplazamiento por la ciudad eviten zonas de difícil acceso por obras, por densidad o por cualquier otra razón. En suma, una vez la ciudad se convierte en un sistema que se conoce y se caracteriza a sí mismo, dotado de los sensores necesarios para ello y de las redes de comunicación precisas para que la información captada por aquellos fluya hasta los centros de procesamiento y gestión, las posibilidades de mejora de los servicios públicos y de la eficiencia en la prestación de los mismos son prácticamente ilimitadas.

Para ello dentro del Plan Nacional de Desarrollo Urbano para el Gran Área Metropolitana debe contemplar proyectos urbanos de eficiencia en las áreas de redes de energía, transporte y edificios, además que incluya áreas relevantes del concepto de Smart City como lo son:

  • Innovación social
  • Energía Medio
  • Ambiente, Infraestructuras y Habitabilidad Urbana
  • Movilidad Urbana
  • Gobierno, Economía y Negocios

El modelo de Smart City lo que busca y como un beneficio para Costa Rica es que los proyectos que se desarrollarán cumplan con los siguientes requisitos:

  • Ser de carácter innovador para la ciudad
  • Promover el gobierno abierto y la transparencia en la gestión pública
  • Producir ahorros en los presupuestos municipales ya sea en el corto, el medio o el largo plazo

Las Smart Cities pueden convertirse en polos de desarrollo económico. Aunque dicho crecimiento se asocia generalmente al incremento de la productividad, no es éste el único vector de crecimiento que puede ofrecer. Algunos expertos sostienen que el crecimiento económico de una ciudad, y específicamente la creación de empleo, se asocia en un 60% a las mejoras de productividad y en un 40% a la mejora de la calidad de vida y de los servicios de la ciudad. Ambas facetas, como se ha visto se ven significativamente impactadas por el modelo de Smart City.

Si es posible contar una Smart City en Costa Rica, sin embargo, el camino hacia ello no es sencillo. La propia amplitud del concepto invita a la dispersión de los esfuerzos. Las grandes inversiones que pueden ser necesarias disuaden a la Administración Pública y al sector privado en un momento en el que, además el acceso a la financiación es escaso. Para ello es necesario caracterizar la ciudad, conocer sus fortalezas y debilidades, su perfil sociológico y demográfico, sus necesidades más perentorias y cómo éstas van a evolucionar en el futuro. Un paso previo de análisis es imprescindible para determinar qué necesidades se quieren atender y qué oportunidades se pretende explotar.

Una vez que se tenga definido la hoja de ruta, es menester seleccionar y adaptar el Smart City que  le conviene a Costa Rica. Es decir lo que se debe hacer es priorizar los alcances. Uno de estos y como es conocimiento de todos, es que la población costarricense esta envejeciendo y según datos del Estado de la Nación los adultos mayores representarán un 15% de la población para el periodo 2030-2035 y en el 2050 serán una cuarta parte, lo cuál traerá repercusiones en el sistema de pensiones, de salud, atención en centros de cuido, tomando en cuento esto, deben priorizarse los servicios socio-sanitarios. Además las ciudades nuestras tienen un alto consumo energético e ineficiente, por lo que también debe de priorizarse los servicios de energía.

En resumen, se trata de seleccionar los servicios de mayor interés para la ciudad, y comenzar a trabajar en ellos. La transformación de una ciudad en Smart City es un proceso largo, que requiere del esfuerzo continúo durante muchos años de todos los agentes y equipos de Gobierno que se impliquen en el proyecto. Por ello, antes de iniciar esta transformación es necesario disponer de un compromiso firme por parte de todos estos agentes y de las fuerzas políticas que podrían gestionar la ciudad a lo largo de todo ese proceso.

La transformación de una ciudad en Smart City es un proceso de gran envergadura y que requiere de la participación de múltiples agentes. Tanto las Administraciones Públicas como las empresas y los ciudadanos tienen que implicarse activamente y por un largo periodo de tiempo. Antes de iniciar el proyecto hay que asegurar la adhesión y participación de todos los agentes, desde empresas de suministro energético, servicios financieros o de transportes, hasta la sociedad civil.

La transformación de una ciudad en Smart City es un proyecto de inversión que requiere financiación. Esta financiación debe proceder tanto del ámbito público como del privado, pues las ganancias de eficiencia que se derivan de los servicios prestados por la Smart City alcanzan a ambos.

Como cualquier proyecto, es vital definir indicadores y métricas, de seguimiento y de impacto, que permita medir tanto el avance del mismo como sus resultados. En el caso de las Smart Cities, el alcance, coste y duración del proceso de transformación hace especialmente necesario disponer de métricas eficaces que faciliten la evaluación y seguimiento. Es por tanto imprescindible definir un conjunto de indicadores prácticos, adaptados al amplio concepto de Smart City, que permitan evaluar y hacer seguimiento de la evolución de este tipo de proyecto.

Finalmente la transformación de una ciudad en Smart City y especialmente en Costa Rica, es un proyecto de gran envergadura que requiere la implicación de los ciudadanos. La comunicación ha de ser constante y consistente, y la transformación ha de ser vista por todos los habitantes de la ciudad como un proyecto común y de gran alcance. La comunicación, junto con la alfabetización digital entre aquellos segmentos de población menos familiarizados con la sociedad de la información y sus tecnologías, ha de ser un eje clave y vertebrador del proyecto, que colabore a mantener y sostener el necesario esfuerzo a lo largo de todo el proceso. Por lo que si hay voluntad es si posible que Costa Rica cuente con una ciudad sostenible.

 

 

 

 

 

Paul Stephen

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